¿Solidaridad con empatía? sírvase usted mismo
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¿Solidaridad con empatía? sírvase usted mismo

¿Solidaridad con empatía? sírvase usted mismo

Nadie desconoce que estamos en confinamiento, de hecho ya hemos sobrepasado los 30 días y, mejor o peor, nos vamos apañando, los recursos de los ciudadanos españoles están demostrando ser infinitos, somos ingeniosos, unos más que otros, divertidos y sin pudor a la hora de compartir nuestras aportaciones  a través de las redes sociales. “Benditas redes sociales en estos momentos”, basta con conectarse para entretenerte  ya que puedes encontrar tutoriales de “to-do”.

Haberlos ya los había, pero ahora se han multiplicado exponencialmente con la buena intención y ese gracejo que nos caracteriza.

Tenemos en las redes,  desde la peluquera confinada que te muestra cómo debes hacer para darte el tinte adecuadamente mientras no puedas volver a la peluquería sin estropear tus mechas californianas o balayage, como hacer deporte para mantener la forma física estando en casa y combatiendo el sedentarismo; clases de yoga, como cocinar “rico, rico” y con fundament; encontrarás psicólogos dándote pautas para encontrar el equilibrio y calmar tus ansias, como hacer manualidades con los pequeños de la casa, incluso propuestas para seguir juegos en red…. Mil cosas y más…lo inimaginable. Te das un paseo por Instagram y lo mismo, los instagramers están más activos que nunca dejando rutinas, tendencias, animándonos a que no vayamos en pijama todo el día y que llevemos moda “casual wear”; a que ordenemos nuestros armarios, haciendo limpieza de las prendas que ya no nos vayan, según los criterios de color y morfología de nuestro cuerpo. Explora las redes porque se han convertido en un mundo más allá del confinamiento.

Solidaridad con empatía

Si lo piensas, las redes rezuman solidaridad, ves la televisión y la imagen que se transmite es la misma, a las 20 horas, cada tarde el país se paraliza y todos dejamos lo que estamos haciendo…el portátil encendido se queda aparcado en la esquina del sofá, paramos la videoconferencia vía Skype que estamos haciendo con la familia o con los colegas y nos despedimos con rapidez hasta el viernes para el vino virtual,  soltamos las mancuernas, nos bajamos de la cinta de andar, de la elíptica, controlamos el bizcocho que hemos dejado horneando, les ponemos a los niños unas sudaderas corriendo, este abril ha salido lluvioso y frio, y salimos corriendo a aplaudir a los balcones…. “ESPAÑA APLAUDE”,

España casi entera sale a los balcones a aplaudir a los sanitarios, a los héroes sin capa, y por extensión a los farmacéuticos, al personal de las residencias de mayores , al personal de los cuerpos y seguridad del Estado, a Protección Civil, Trabajadores de Servicios públicos como encargados de la limpieza, barrenderos, basureros, trabajadores de supermercados, tenderos, transportistas,  …..yo aplaudo a todos y cada uno de los que en primera línea trabajan para que tú y yo podamos tener lo necesario para seguir viviendo de la manera mas normal y con las mas mínimas carencias, y la única diferencia es que tenemos que hacerlo confinados, “quedándonos en casa”.

Estos aplausos se retransmiten por televisión cada día, las principales cadenas los emiten. Sin duda, son importantes para mantener alto el ánimo de la población, para transmitir la idea de unidad y de solidaridad, de agradecimiento. Han adquirido casi la categoría de las ruedas de prensa Presidenciales, “hay que mantener alto el ánimo de las masas”, ¿pero y detrás de esto qué?, ¿después de esto qué?

Pues la realidad detrás de estos aplausos, aunque de forma muy minoritaria, “clama al cielo”. Hay algún caso “aislado” pero tan llamativo por su falta de solidaridad, empatía y corazón, que los medios de comunicación también se han hecho eco.

Ya han sido varios los sanitarios y los empleados de supermercados que por parte de sus vecinos han sido insultados a través de anónimos e invitados educadamente,  mediante escritos colgados en las puertas de sus casas, a que abandonen sus viviendas “mientras dure esto” pensando en el bien común de la comunidad. Voy a transcribir algunos:
“Hola vecino. Sabemos de tu buena labor en el Hospital y se agradece, pero debes pensar también en tus vecinos, aquí hay niños y ancianos. Hay lugares como el Barataria (supongo que es un Hotel) donde están alojando a profesionales. Mientras esto dure te pido que lo pienses.”

“Somos tus vecinos y queremos pedirte por el bien de todos que te busques otra vivienda mientras dura esto, ya que hemos visto que trabajas en un supermercado y aquí vivimos muchas personas, no queremos más riesgos. Gracias.”

Otra médico ginecóloga de Barcelona, cuando fue a recoger su coche en el garaje comunitario de la urbanización donde reside, se encontró con una pintada que atravesaba las dos puertas laterales donde ponía “RATA CONTAGIOSA”.

¿Qué esta pasando? ¿Realmente la sociedad, cada uno de nosotros, estamos tomamos conciencia de lo vulnerables que somos?, ¿O acaso nos está jugando una mala pasada el miedo y nos estamos convirtiendo en solidarios-hipócritas que corremos tras aplaudir en el balcón a redactar esos mensajes tan poco o nada empáticos, carentes de solidaridad?
Jamás esa minoría llena de sinrazón podrá ir contra corriente de una mayoría que silenciosamente se comporta y está dando y mostrando la mejor versión de si misma, no sin sacrificio, no sin miedos , no sin reticencias, pero haciendo un gran ejercicio de responsabilidad interior, de manejo y trabajo interno de sus emociones y siempre poniendo en valor, no ya lo nuestro, sino la realidad del que esta soportando largas jornadas laborales con pesados e incomodos uniformes, cuando los tienen, cara a cara con lo mas desagradable de esta pandemia, tal vez con algún familiar directo o indirecto del autor de esos escritos/pintadas; o la realidad de esa trabajadora, reponedora o cajera del supermercado, que está ayudando durante su jornada laboral  a que compremos; lo mismo es quien te cobra cuando vas al supermercado a hacer la compra autor/a de la nota invitándola a abandonar la vivienda.

¿Pero, es la hipocresía o es EL MIEDO que nos domina y no sabemos gestionarlo? No es la primera vez que me he referido a un tipo de miedo como “paralizante” y a otro tipo de miedo como “lanzatorpedos” cuando se reacciona y se dispara sin medir las consecuencias del disparo, el daño del mismo, la herida que se va a causar al destinatario de estas misivas. Da lo mismo si el disparo ha sido a traición  y el daño que causa, estos mensajes destrozan, destrozan por que estas personas llegan a casa cansadas , tendrán familias no en sus comunidades ni escaleras sino dentro de sus casas y adoptarán las medidas necesarias de higiene. Nadie es capaz de ponerse en los zapatos de ellos y andar con los mismos, alguien se atreve a ponerse el uniforme de cajera y acudir al supermercado durante una jornada laboral para permitirle descansar un día y así ella poder “quedarse un día” confinada en casa ayudando a sus hijos a hacer los deberes (seguro que su angustia lo agradecerá).

¿Por qué nos cuesta ser empáticos cuando vivimos confinados desde una atalaya superior y cómoda? ay amigos, la cuestión es que si bien es cierto que el miedo vuelve a la gente muy vulnerable lo que no se debe permitir es que esa vulnerabilidad se transforme en egoísmo.

Rápidamente surgieron respuestas en cuanto se hicieron públicos estos mensajes y hubieron “mensajes respuestas” de solidaridad y fuerza. Transcribo alguno:
“A nuestros vecinos trabajadores: Somos tus vecinos y queremos pedirte por el bien de todos: *Que no pierdas el ánimo, porque en tus manos esta nuestra salud, nuestros alimentos, nuestros mayores…*Que no olvides que para nosotros eres un orgullo, que la mitad de nosotros no tendríamos el valor de hacer lo que tu haces cada día mientras los demás estamos seguros en casita.* Que nos avises si podemos ayudarte en algo para hacer más llevadera tu sobrecarga. Y, por último, a todos que repudian la convivencia con: médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, supermercados, conductores, policías, bomberos, guardias civiles, etc., etc.…Recordarles que no existe peor enfermedad QUE NO TENER CORAZON”.

“Hola vecina, Sabemos que trabajas en el hospital, en primera línea de batalla y queríamos decirte que; -si necesitas que compremos para ti en el supermercado, nada mas que lo pidas, entendemos que trabajas turnos largos y te apetecerá poco hacer colas para comprar.-Si necesitas que limpiemos por ti tu casa, por que llegaras agotada de horas y horas al pie del cañón, dínoslo (se nos da bien coger la lejía, los guantes y las mascarillas).-Si necesitas llorar o reír, en las ventanas nos encuentras, para todo, aquí nos tienes.-Por nuestra parte, es un privilegio tenerte al lado. Nunca rociaremos el camino hasta tu casa de nada que no sean pétalos de rosa y aplausos. Te queremos Rosa¡¡ (Tus vecinos del 4º…y de muchos más).”

“A nuestros vecinos trabajadores…soy tu vecina y quiero pedirte por el BIEN DE TODOS: *que no pierdas el ánimo, porque en tus manos esta nuestra salud, nuestros alimentos, nuestros mayores…*que no olvides que para nosotros eres un orgullo, que la mitad de nosotros no tendríamos el valor de hacer lo que tu haces cada día mientras los demás estamos seguros en casita.*que nos avises si podemos ayudarte en algo para  hacer mas llevadera tu sobrecarga. Y por último a todos esos que repudian la convivencia con: médicos, enfermeros, celadores, cajeros de supermercados, conductores, policías, bomberos, guardia civil, limpiadoras, repartidores llevándote caprichos, etc, etc. Recordar que no existe peor enfermedad que no tener corazón. Si podemos. Gracias de corazón. Puerta 8.”

Quisiera terminar pidiendo que lo que debemos hacer desde este confinamiento es una reflexión. Cierto que el miedo es libre, pero no permitamos que nos domine, “démosle la vuelta como a un calcetín”, transformemos el miedo en precaución pero libre de odio, sacudamos el polvo de la paja y actuemos codo con codo. “Ellos”, los que están trabajando en primera línea, los que llevan capa, se están preocupando por nosotros, PREOCUPEMONOS POR ELLOS, al menos no incordiemos, no les pongamos su día a día mas difícil. Eso sí, si no te preocupas antes por tí, no podrás preocuparte por nadie más, cuídate y mímate para poder cuidar a los demás. Trabaja tus emociones.

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos como hermanos.” Martin Luther King Jr.

Leonor Moreno Esteve

Leonor Moreno Esteve

Abogada y Mediadora

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