19 Sep Los ojos también hablan
En estos últimos tiempos estamos atravesando una situación que nos mantiene “aislados” en buena medida de nuestras relaciones sociales tal y como las hemos disfrutado hasta ahora, se termino la normalidad al uso, la frecuencia, la cantidad de personas con las que nos podíamos reunir, incluso tenemos que ser cautos con quienes debemos hacerlo por prevención y aun así partiendo de la base de que somos seres sociales, estamos demostrando en algunas ocasiones que carecemos de algunos valores esenciales sin los cuales no se puede dar una eficaz relacion, fundamentalmente por que falla uno de los pilares fundamentales, LA COMUNICACIÓN.

Es cierto que actualmente comunicamos menos, sin duda nos limitamos a nuestros círculos mas estrechos y utilizamos canales de comunicación distintos, hemos tenido que acudir a las nuevas tecnologías para salvar las distancias que nos impone la salvaguarda de la distancia de seguridad y el confinamiento en sí. No obstante, a pesar de comunicar menos también es cierto que con toda seguridad aturdidos y cansados por la ingente cantidad de información que recibimos, debemos plantearnos si comunicamos mejor.
Estamos saturados por sobreinformación a través de tertulias, informativos, periódicos, televisión, con datos disparados y nada halagüeños de contagios, positivos, camas en UCI, curva que no se doblega, número de fallecidos, cierres perimetrales, toques de queda, ERTES, número de parados… además son todo términos, expresiones y palabras con connotaciones negativas que sin remedio hemos ido incorporando a nuestro lenguaje, a nuestro día a día y a nuestra vida.
¿En qué momento alguien pensó que podríamos comunicar como lo habíamos venido haciendo hasta ahora?, se impone sin duda una nueva forma de comunicación si queremos mantener la calma, ya que la gente se está relacionando si bien de forma más puntual, con mayor carga emocional, de una forma más intensa, incluso más agresiva al no ser capaces de mostrar un desacuerdo ante un hecho sin alterarnos.

Cierto es que existen además barreras físicas contra las que poco o nada podemos hacer como por ejemplo el hecho de respetar el metro y medio de distancia o las mascarillas que dificultan el reconocimiento de expresiones faciales en la comunicación, así como una clara audición.
Sin duda si queremos salvar estas barreras y las dificultades que derivan de la situación en sí, apostemos por una comunicación basada en un mayor DIALOGO, no en reproches, basada en la EMPATIA entendiendo al otro con respeto a su pensamiento, en la ASERTIVIDAD para poder expresar lo que pensamos y sentimos al mismo tiempo que respetamos lo que expresan los demás.
De momento las cosas están como están y aunque debemos ser optimistas mientras esto dure, habrá que ayudar a que la comunicación salve esas barreras de seguridad recomendadas, no es difícil, bastara con usar un tono adecuado, vocalizar bien, adoptar una postura de apertura frente a nuestro interlocutor, usar nuestra mirada “dialogante” como parte de la conversación, sin duda los ojos hablan lo que la boca calla ya que si nos relacionamos con base en el dialogo , nuestra reducidas posibilidades de relacion estarán abocadas a la confrontación y al conflicto por una mala o falta de comunicación.
Tendremos que adaptarnos a la nueva situación y aprender a comunicar con las limitaciones físicas que imponen las medidas de seguridad, pero el resto depende de nosotros.
Leonor Moreno Esteve
Abogada y Mediadora
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