Fines de la mediación familiar
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Fines de la mediación familiar

Fines de la mediación familiar

La existencia de un conflicto entre personas suele aparecer porque esas mismas personas quieren algo en concreto, pero por diferente motivo, su solución se ve obstaculizada precisamente porque las personas solo se quedan en la superficie del problema. No saben llegar a la solución del conflicto porque no indagan en lo más profundo. 

Parece que estoy dando una clase magistral de contemplación, nada más lejos de la realidad.  

Mediación familiar

Si nos fijamos detenidamente, voy a empezar por plasmar la definición de “conflicto” que es la base a partir de la cual funcionan los diversos sistemas de resolución que hoy conocemos, como la vía judicial, el arbitraje, la conciliación, la mediación.

Un conflicto es una situación que implica una dificultad y puede suscitar posteriores enfrentamientos entre dos o más partes, cuyos intereses, valores y pensamientos observan posiciones absolutamente diferentes y contrapuestas. Dichos enfrentamientos pueden provocar el intercambio de opiniones entre dos o más personas que sostienen intereses contrapuestos y pueden pasar tres cosas, que quede ahí en esa discusión o evolucionar hacia un arreglo o en el peor de los casos provocar una lucha encarnizada.

El conflicto puede ser individual, con uno mismo, pero también puede ser social partiendo de la base que nadie es igual a nadie y que todos los individuos somos seres irrepetibles que tenemos nuestros propios intereses y caracteres los cuales seguramente diferirán entre sí.

Los desencuentros a nivel social son los que me interesan manifestar en este artículo que pretende dar a conocer y entender la labor de la mediación, y ¿por qué?. Si se define el conflicto como una dificultad que puede suscitar enfrentamiento entre dos o más personas con pensamientos, valores e intereses diferentes que observan posiciones contradictorias, para entender el gran valor de la mediación como sistema de resolución de conflictos debemos partir del conocimiento de los fines del mismo, es decir, debemos identificar cuáles son los intereses (para qué) y necesidades (porqué) que están debajo de las posiciones de cada persona enfrentada.

¿Por qué es menester identificar lo que subyace por debajo de las posiciones de cada persona enfrentada con otra? El enigma se descifra cuando se acaba entendiendo el sentido de interés, necesidad y posición de cada contrincante. Sin identificar esos tres medios no se puede resolver un conflicto o al menos acercar a las personas a llegar a acuerdos satisfactorios para todos.

Mediación familiar

Y, aquí entra en juego el papel del director del proceso de mediación, conocido como mediador, quien tiene la labor imprescindible de fomentar entre las partes una comunicación clara y fluida, a través de la cual obtener cuanta más información sobre el conflicto mejor, haciendo preguntas y escuchando con atención la información transmitida por ambas partes. Solo así podrá conseguir que los mediados desenmascaren y se den perfecta cuenta de lo que realmente interesa y necesita cada uno y será posible, por consiguiente, llegar a puntos en común desde los que poder construir una solución positiva para ambas partes.

En este sentido, si el conflicto está presente, suele ser porque las personas enfrentadas, empiezan a discutir y evolucionan hacia un arreglo que se apoya en primer término en decir públicamente aquello qué quieren. Simplemente se posicionan (….quiero la custodia unilateral del hijo menor, quiero el uso de la vivienda familiar, quiero el coche, quiero el Iphone último modelo, quiero….), esto es, se encuentran y se quedan en la superficie y no se dan cuenta o se olvidan que debajo de lo que uno -quiere- y manifiesta hay que explorar y averiguar que siempre existe -un interés-, un deseo (para qué quiero la custodia, qué voy a conseguir obteniendo la custodia,…..) y -una necesidad- que no tienen cubierta (por qué quiero la custodia, el uso de la vivienda familiar,…¿qué necesidades no tiene cubiertas esa persona? ) que fundamentan el quiero (la posición). Y su identificación por las partes hace mucho más posible llegar a soluciones satisfactorias para todas ellas que únicamente quedarse en la superficie y exigir algo simplemente porque se quiere tener.

A modo de ejemplo, en el ámbito de la familia, cuando existe una crisis matrimonial y hay hijos menores por medio, la ruptura conlleva la obligación de resolver la situación y es ahí cuando las partes chocan, porque puede darse el caso de que ambas partes quieren la custodia del hijo menor, el uso de la vivienda familiar, etc y que el otro progenitor pague una cantidad en concepto de pensión por alimentos y tenga derecho a un régimen de visitas determinado (postura o posición clara). En este punto, hay que profundizar y el mediador hacer las preguntas con las que las partes logran identificar los intereses ¿para qué quiero la custodia, o el uso de la vivienda familiar,…..? ¿Qué piensa que va a conseguir cuando lo tenga? ¿puede ser por propiciar e incentivar la felicidad, la seguridad, la salud mental y el desarrollo emocional del menor durante su crecimiento o puede ser por humillar a la otra parte por una infidelidad?. Y, por último, se identifican sus necesidades, ¿por qué quiere la custodia, el uso de la vivienda familar,……? Puede ser porque necesite cada una de las partes o estabilidad económica, o autoestima, etc.

En definitiva, solamente existe posibilidad de avanzar hacia la solución cuando son capaces de identificar sus intereses profundos. La mediación es una técnica de resolución de conflictos que propicia la capacidad de las partes para salir de las posiciones tenaces que a menudo no dejan ver más allá de lo solicitado, y les permite poder llegar a acuerdos duraderos que satisfagan a ambas partes. Se trata de conciliar intereses y necesidades (para qué y por qué quiero la custodia, el uso de la vivienda familiar, etc?) y comenzar el trabajo de ingeniar opciones creativas para poder satisfacerlos.

Olga Estrada López

Olga Estrada

Abogada y Mediadora

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